Valoración de la motilidad
La motilidad espermática es un parámetro que refleja la vitalidad del eyaculado en función de la cantidad de células en movimiento de una muestra, teniendo en cuenta que siempre va a existir un número de espermatozoides que aunque no se muevan en el momento de la evaluación en cambio sí sean viables.

 Generalmente, su valoración se realiza de forma visual a través del microscopio óptico o automática utilizando un aparato que analiza una serie de imágenes tomadas de la muestra y calcula, además de la motilidad global, varios parámetros que definen el movimiento espermático.

 

La valoración visual consiste en estimar el porcentaje de espermatozoides en movimiento y calificar la calidad del mismo con 0 (sin movimiento), 1 (movimiento sin avance), 2 y 3 (movimientos circulares pequeños y amplios), 4 y 5 (movimientos progresivos lentos y rápidos).

 

Para evaluar los resultados hay que tener en cuenta que la motilidad espermática depende de la temperatura de la muestra, que debe ser de 37ºC, lo que se consigue utilizando una platina calentable donde se colocan también el porta y el cubre. Se coloca una gota grande de la muestra directamente en la platina y en unos segundos se aplica una gota entre porta y cubre y se observa a 200X al microscopio óptico en objetivo de campo claro. La valoración debe ser rápida antes de que se enfríe la muestra, a menos que se disponga de platina calentable incorporada al microscopio. Deben tenerse en cuenta al menos 5 ó 6 campos.

 

Algunas muestras que previamente estaban a 15ºC necesitan un estímulo adicional para reflejar completamente su motilidad real. Para minimizar ese porcentaje de espermatozoides que aunque viables se mantienen inmóviles por falta de estímulo, se utiliza una solución de cafeína (0.4 g cafeína, 2.9 g citrato sódico en 100 ml de agua destilada). Una gota de esta solución se mezcla en la platina con la muestra de semen antes de su evaluación. De esta forma distinguimos las muestras que realmente tienen baja motilidad de las que solo les faltaba estímulo para demostrarla.

 

La motilidad debe ser controlada en el semen recién recogido antes de mezclarlo con el diluyente para elaborar las dosis. Una vez mezclado debe evaluarse antes de introducir las dosis en la nevera de 15ºC y una vez más antes de utilizar la dosis para inseminación. De esta forma podremos controlar en qué paso del proceso de elaboración y conservación de las dosis ha podido haber fallos y asegurar que utilizamos una dosis seminal viable.
 
La valoración de la motilidad nos permite rechazar eyaculados de baja viabilidad. No se recomienda utilizar un eyaculado con <50% motilidad. Por otro lado, aunque la motilidad esté por encima del 50%, el nivel de viabilidad es aceptable pero no se puede hablar de  una relación directa con la fertilidad del eyaculado, ya que esta depende de otros  factores que también hay que tener en cuenta como la integridad de los acrosomas, el estado de la membrana plasmática y el porcentaje de morfoanomalías existente.