Síndrome de la cerda sucia
El Síndrome de la Cerda Sucia se caracteriza por la aparición de descargas de origen genital, relacionadas en el tiempo o bien con el parto (descargas puerperales o postparto) o bien con el ciclo estral (descargas postservicio).

Las descargas vaginales no fisiológicas en la cerda pueden ser de origen urinario o genital. El Síndrome de la Cerda Sucia se caracteriza por la aparición de  descargas de origen genital, relacionadas en el tiempo o bien con el parto (descargas puerperales o postparto) o bien con el ciclo estral (descargas postservicio). Las diferenciamos de las descargas de origen urinario (cistitis, pielonefritis) porque estas se producen en cualquier momento sin relación con el ciclo estral.
 
Tanto las descargas postparto como las producidas 14-21 días postservicio son síntoma de la instauración de un proceso de metritis o endometritis originadas por la entrada de gérmenes al útero durante el parto, la cubrición o la inseminación. La flora bacteriana normal de la vagina mas las bacterias de origen fecal del propio animal, del medio ambiente, las manos del técnico que realiza la inseminación, penetran en el útero y provocan la infección, facilitada si además hay una situación de disminución de defensas en el propio animal.
 
La cerda infectada durante el parto presentará descargas abundantes en el postparto durante varios días. Si no se recupera durante la lactación su fertilidad posterior quedará afectada.
 
La cerda infectada durante el servicio presentará descargas en el siguiente proestro en el que se evidenciará que no ha quedado gestante. Si no lo supera, seguirá presentando descargas en cada proestro sucesivo.
 
Así, este Síndrome provoca una disminución de la fertilidad con un  aumento del porcentaje de repeticiones por encima del porcentaje normal considerado en cada granja.
 
Las lactaciones cortas predisponen a su aparición ya que no permiten una involución uterina completa, que dura de forma natural 21 a 28 días. Además, las cerdas con más de 5 partos tienen más facilidad para sufrir este proceso ya que su involución uterina es más lenta y las defensas van disminuyendo con la edad. Las inseminaciones tardías forzadas también pueden ser causa de futuras endometritis.
 

El tratamiento y control de este problema se basa principalmente en mantener la higiene del medio , evitando los acúmulos de suciedad y humedades donde se alojan los animales: verraqueras, parques de recela, salas de cubrición, gestación y partos; la higiene en el manejo durante la recogida y el procesado del semen, la inseminación y el parto; la eliminación de las cerdas con descargas vaginales y repeticiones a celo; alargar la duración de la lactación el mayor tiempo posible.

Una vez tomadas estas medidas fundamentales se puede reforzar el control con la aplicación de PGF intramuscular de 36 a 48 horas postparto y un tratamiento antibiótico de amplio espectro. No deben practicarse lavados uterinos ya que estos contribuyen a la introducción de la infección.