Orquitis
La orquitis es la inflamación del tejido testicular con la presencia de leucocitos dentro y fuera de los túbulos seminíferos. Su presentación aislada es rara, observándose frecuentemente asociada a la inflamación del epidídimo, como epididimoorquitis (EO).

El orígen de la EO es diverso, ya que se puede producir vía transmisión sexual, de cerdas con infecciones en el tracto urogenital, vía intracanalicular, por infecciones del tracto urinario que ascienden hacia el testículo (Corynebacterium, E.coli, Estreptococos, estafilococos), o vía hematógena con la llegada de microorganismos causantes de enfermedades sistémicas que afectan también al testículo y al epidídimo (Brucelosis, Leptospirosis, Clamidiasis, Toxoplasmosis, Tuberculosis, Aujeszky, Encefalitis B).
 
Los síntomas de la EO aguda son tumefacción y enrojecimiento de la zona con dolor a la palpación y frecuentemente fiebre y pérdida de líbido. Las alteraciones en el eyaculado van desde oligospermia (baja concentración espermática) o azoospermia (ausencia de espermatozoides) hasta necrospermia (espermatozoides muertos), piospermia (presencia de leucocitos en el eyaculado), bacterias, sangre y espermatozoides con morfoanomalías. Si el proceso es subagudo o crónico no se observan todos estos síntomas. Se producen alteraciones en el eyaculado y con el tiempo el testículo se atrofia y endurece.
 
Los microorganismos más frecuentemente implicados son Brucella suis, Corynebacterium pyogenes, estreptococos, estafilococos y colibacilos. También se han descrito casos de orquitis tuberculosa.

La destrucción de parte o todo el epitelio y la obstrucción de los túbulos seminíferos debido a la inflamación son los causantes de las alteraciones del eyaculado y la infertilidad.

Según la duración y la intensidad del proceso la función espermatogénica será o no recuperable. El diagnóstico debe apoyarse en los síntomas descritos. Para realizar un diagnóstico diferencial de la causa del proceso realizaremos una o varias de estas pruebas: análisis de orina (presencia de leucocitos en el sedimento y cultivo con antibiograma), contrastación seminal y cultivo del semen con antibiograma, análisis de anticuerpos en suero sanguíneo contra brucelas, clamidias, toxoplasmas, leptospiras (según síntomas), cultivo e inmunodiagnóstico de hisopos cervicales en cerdas si el verraco realiza monta natural.

Si la causa es la brucelosis o la tuberculosis el verraco debe ser sacrificado. La presencia de leptospirosis en verracos también hace aconsejable el sacrificio. Si la infección ha sido causada por corynebacterias, estreptos, estafilos o coliformes se puede tratar con antibióticos de amplio espectro según los resultados del antibiograma en orina y/o semen y con antiinflamatorios no esteroides. Si el epitelio de los túbulos seminíferos no se ha dañado mucho durante el proceso, la función espermatogénica puede recuperarse, y el verraco podría producir de nuevo un eyaculado normal.
 

Bibliografía:

- Enfermedades del cerdo. Neudorf y Seidel 1974.
 
- Reproducción de los animales domésticos. Derivaux 1976.

- Male reproduction. Martinez y Regadera 1998.

- Encyclopedia of Reproduction. Knobil y Neill 1998.

- Diseases of Swine. Straw, D'Allaire, Mengeling, Taylor.