Nutrición del verraco
Las necesidades nutricionales de los verracos hacen necesaria la suplementación con vitaminas y minerales cuando se les alimenta con pienso de gestación, de lactación o cebo, garantizando el desarrollo de una correcta estructura ósea, integridad de pezuñas, líbido, así como buena producción espermática y calidad de sus espermatozoides.

Las deficiencias proteicas o energéticas influyen en la producción de semen y líbido debido a la baja concentración plasmática del 17β-estradiol, deficiencias en lisina, metionina y triptófano que provocan tanto cambios histológicos como citológicos a nivel testicular afectando la espermatogénesis y la calidad espermática.

En cuanto a minerales, debemos prestar atención a una correcta relación entre calcio (Ca) y fósforo (P) (1,3- 1,5) para un buen desarrollo óseo y de aplomos. La carencia de fósforo origina debilidad muscular, rigidez de articulaciones y disminución de la fertilidad. El sodio (Na) también es un electrolito esencial. Normalmente con 0,3-0,5 % de sal en el pienso se satisfacen las necesidades de los verracos. Un exceso de cloro (Cl) afecta al equilibrio electrolítico, acidificando el medio; para evitar esto se recomienda el aporte de bicarbonato de sodio para reducir la acidez y problemas de calcificación ósea. El potasio (K) y magnesio (Mg) se encuentran generalmente en abundancia en todas las materias primas utilizadas.

El zinc (Zn) tiene un importante papel en la espermatogénesis, en el proceso de decondensación de la cromatina del espermatozoide, en el proceso de maduración de las células de Leydig, en la respuesta a la hormona luteinizante, y en la formación de esteroides. El selenio (Se) mantiene la integridad de las membranas de los espermatozoides y ejerce un efecto positivo sobre la motilidad de los mismos.

 

El magnesio (Mg) mejora la calidad del semen y el cobre (Cu) interviene activamente en la reproducción del verraco ya que forma parte de varias enzimas.

Las vitaminas son de gran importancia. La biotina actúa como cofactor en diversos procesos biológicos y previene lesiones en las pezuñas. La vitamina E actúa como antioxidante favoreciendo la integridad de las membranas espermáticas.

Aunque los cerdos tienen capacidad de sintetizarla, la vitamina C, actúa aumentando la síntesis de testosterona, regeneración de vitamina E, síntesis de carnitina y formación de cartílagos y huesos.
La vitamina D interviene en la calidad de los aplomos actuando en la osificación. La vitamina A actúa en la formación y mantenimiento del tejido epitelial y favorece una mejor líbido.
La colina, interviene en el desarrollo osteomuscular.

Los ácidos grasos poliinsaturados como el ácido linoleico, linolénico y araquidónico son importantes en la reproducción, al ser precursores de prostaglandinas y formar parte de los lípidos estructurales de las membranas de los espermatozoides.

La fibra en niveles de 6-7 % de una fibra poco lignificada como alfalfa, salvados, etc.; favorece evitando sobrepeso, facilita el transito intestinal, evita estreñimiento y aumenta la sensación de saciedad del verraco.

Un factor importante de mencionar es el agua. Siempre ha de ser de buena calidad, limpia y fresca, sobre todo en verano, ya que los verracos ingieren abundantes cantidades (15-40 l/día), dependiendo de su propio peso. El consumo depende también de la estación del año, tipo de pienso, estado sanitario, etc. El flujo normal del bebedero como mínimo debe ser de 1,5 l/minuto.

 

Con el promotor espermático SPZ+ de GVP, conseguimos garantizar, la aportación necesaria de vitaminas y minerales a los verracos, para que puedan mantener la espermatogénesis de forma adecuada. Igualmente, se notará una mejor líbido, menor número de formas anormales y en general, un mejor aspecto del verraco. La presentación del producto es en harina, en cubos de 3 Kg. con cuchara dosificadora de 10 gramos, y se deben administrar 10 gramos diarios sobre el propio pienso. De esta manera, nos obligamos a “visitar” a los verracos todos los días y observaremos cualquier alteración de las condiciones normales que deben tener.