Control de la contaminación en semen de verraco
El eyaculado de los verracos que va a ser utilizado en inseminación artificial pasa desde su origen en el testículo (espermatozoides) y glándulas accesorias (plasma seminal) por varios ambientes hasta que es introducido en el tracto genital de la cerda, todos estos ambientes suponen un riesgo de contaminación para el eyaculado.

El eyaculado de los verracos que va a ser utilizado en inseminación artificial pasa desde su origen en el testículo (espermatozoides) y glándulas accesorias (plasma seminal) por varios ambientes hasta que es introducido en el tracto genital de la hembra. Desde el epidídimo, pasando por la uretra que contacta con el saco prepucial, las manos del inseminador, la gasa y el vaso de recogida o la bolsa de plástico, el material para preparar la dilución, las botellas o bolsas en las que se preparan las dosis de inseminación, el medio de conservación (diluyente y agua destilada), así como el aire que se pone en contacto con el semen, todas estas etapas o estaciones suponen un riesgo de contaminación para el eyaculado.

Las consecuencias que se derivan de la contaminación del eyaculado pasan por una mala conservación del semen con la producción de aglutinaciones, daño excesivo de los acrosomas, baja motilidad y muerte de espermatozoides con la consiguiente pérdida de dosis seminales. Por otro lado se facilita la diseminación de infecciones específicas o inespecíficas al utilizar las dosis contaminadas que originarán descargas vulvares, retraso de salida a celo, fallos en la implantación de los embriones y en los peores casos metritis , endometritis, cistitis o pielonefritis.

Que se produzcan o no estos efectos depende del tipo de bacteria predominante y de la carga bacteriana presente en el eyaculado (Unidades Formadoras de Colonias o UFC/ml de semen) que puede llegar a ser mayor de 108 UFC/ml.

El efecto espermicida de las bacterias parece que se produce de forma directa ya que algunas bacterias se han encontrado adheridas a la superficie del espermatozoide, lo que favorece por un lado la aglutinación y por otro el daño producido a la membrana plasmática. Por otro lado, debido al metabolismo bacteriano se produce una acidificación del pH del medio de conservación que resulta perjudicial para los espermatozoides.

Todas estas razones hacen que el control de la contaminación bacteriana en el eyaculado tenga un papel fundamental dentro de la rutina de la técnica de inseminación artificial.

Los tipos de bacterias presentes en el eyaculado antes de ser diluido varían mucho según los trabajos consultados, ya que la contaminación presente en el ambiente en el que se alojan los cerdos varía de una granja a otra, y también debido a los diferentes medios de cultivo utilizados en los ensayos. Tomando muestras de semen de diferentes zonas del tracto reproductor se comprobó que el saco prepucial era la que más contribuía a la contaminación del eyaculado. Esta estructura anatómica es bacteriológicamente estéril al nacimiento y va siendo colonizada a lo largo de la vida del cerdo.

Las bacterias más frecuentes en el eyaculado del verraco son: Micrococcus, Staphylococcus (epidermidis y aureus), Pseudomona aeruginosa, Proteus vulgaris, Enterobacter, Corynebacterium (pyogenes, suis), Bacillus subtilis, Escherichia coli, Streptococcus fecalis, Citrobacter. En otros trabajos además de estas bacterias se han encontrado bacterias de los géneros Klebsiella, Serratia, Alcalígenes, Bordetella y Brucella.

Muchas de estas bacterias provienen de la contaminación de la zona del prepucio por restos fecales (Enterobacter, E.coli, Streptococcus fecalis). Otras como el Corynebacterium colonizan el saco prepucial desde edades tempranas y permanecen allí hasta la edad adulta. Otras como Serratia, Pseudomona, Citrobacter y Flavobacterium provienen de la contaminación ambiental.

Algunas de estas bacterias son potencialmente patógenas para la cerda en caso de contaminación con un eyaculado que contenga una carga bacteriana elevada. Así se pueden producir cistitis y pielonefritis por Corynebacterium, endometritis por E.coli o Streptococcus, brucelosis por Brucellas. En cualquier caso parece que cuando la contaminación bacteriana global del eyaculado alcanza niveles elevados, iguales o superiores a 105 UFC/ml de esperma se observa un aumento de la frecuencia de retornos a celo. Se considera que la carga bacteriana es anormal a partir de las 104 UFC/ml o cuando una bacteria específica logra sobrevivir en el semen.

En cuanto al semen diluido, este presentará el mismo tipo de contaminación bacteriana que aparece en el semen fresco, aunque menor carga bacteriana debido a la dilución, y además, la contaminación que proviene del manejo del eyaculado desde la recogida hasta la preparación de las dosis de inseminación.

Posteriormente, aunque la conservación de la dosis a 15ºC ralentiza el crecimiento de las bacterias, se observa que, según la carga bacteriana de la dosis, esta experimenta una reducción en el tiempo de conservación y una disminución en el número de espermatozoides potencialmente fecundantes.

La contaminación bacteriana que se añade durante el manejo en el laboratorio suele ser normalmente de origen ambiental (Citrobacter, Pseudomonas, Flavobacterium, Rhodotorula). El aislamiento de otras bacterias de origen fecal como E.coli en esta fase, supone la existencia de graves deficiencias higiénico-sanitarias durante la preparación de las dosis.

Las estrategias de control de la contaminación bacteriana en el semen de verraco pasan por la identificación de los puntos críticos del proceso en los que aparece el riesgo de contaminación. Estos puntos son la recogida de semen, la dilución y la preparación de las dosis y las medidas de control que deberían aplicarse en estos puntos son las siguientes.

Recogida de semen

• Animales: limpieza periódica, mantener corto el pelo que rodea el prepucio.

• Verraqueras: aislamiento sólido a nivel del suelo entre alojamientos para evitar contaminación cruzada entre verracos, limpieza y desinfección periódica de verraqueras ya que se ha comprobado como verracos nuevos desarrollan la infección por Corynebacterium suis del divertículo prepucial de verracos alojados anteriormente en el mismo lugar. La limpieza debe eliminar primero los residuos orgánicos y tratar posteriormente con un desinfectante comercial de amplio espectro, activo a cualquier temperatura, no volátil, penetrante y utilizado a la dilución recomendada.

• Recogida: vaciamiento por presión del saco prepucial, limpieza y secado del prepucio con guante, recogida del semen con otro guante, desechar las fracciones pre y post-espermáticas, utilizar material de recogida limpio y seco o desechable.

Dilución y preparación de dosis

• Material de vidrio limpio, esterilizado y seco o material desechable. Se guardará en un lugar limpio y sin humedad de forma que se evite la contaminación hasta su uso.

• Agua destilada no contaminada mediante el cambio periódico de filtros, paso por luz UV, tiempo corto de almacenamiento y a baja temperatura. Lo mejor es utilizarla lo más fresca posible.

• Diluyente de buena calidad cuyo proceso de fabricación garantice un control estricto de la contaminación y con un contenido en antibiótico eficaz contra la flora bacteriana presente en el semen. El contenido de los envases debe ser utilizado de forma íntegra y de una sola vez.

• El laboratorio debe mantenerse limpio, el personal debe utilizar ropa específica para el laboratorio y evitar la entrada de personal de la granja con ropa y botas sucias.

• Estufa de 15ºC en la que se introducirá un termómetro de máxima y mínima para controlar su funcionamiento, ya que si la temperatura de conservación aumenta también lo hará la contaminación.

Para verificar que las medidas de control se realizan de forma adecuada se deben hacer cultivos periódicos de las dosis seminales así como cultivos de muestras de distintas zonas del laboratorio, del material y del agua destilada.

Todas estas medidas son de tipo preventivo y tienen gran importancia ya que se ha comprobado que la contaminación bacteriana de un eyaculado recogido sin las medidas higiénicas antes descritas puede superar en más de 10 veces la contaminación observada cuando se siguen dichas medidas.

Por último y como medida paliativa, contamos con la presencia del antibiótico contenido en el diluyente. En el uso de antibióticos lo correcto sería realizar un estudio de la flora bacteriana presente en cada granja y de la sensibilidad a diferentes antibióticos para utilizar el que fuera más efectivo en cada caso. Como esto es muy costoso se tiende a utilizar antibióticos de amplio espectro. Los primeros antibióticos utilizados en diluyentes de semen , penicilina y estreptomicina, ya fueron sustituidos a causa de la aparición de resistencias bacterianas. El mismo camino lleva el sulfato de gentamicina, que también fue masivamente utilizado y del que ya se han comprobado resistencias por parte de la mayoría de las bacterias presentes en el eyaculado. Otros antibióticos utilizados posteriormente son la lincomicina y la espectinomicina en asociación, el ceftiofur y la enrofloxacina, que aunque actualmente controlan de forma efectiva la contaminación, es lógico pensar que en un futuro sufrirán una pérdida de eficacia debido al desarrollo de resistencias bacterianas. Este hecho obliga a realizar una investigación constante acerca de nuevos antibióticos que sean compatibles con la viabilidad del semen y que ofrezcan una cobertura amplia contra el mayor número de bacterias presentes en el eyaculado. Pero sobre todo nos obliga a mantener un control preventivo constante que mantenga la contaminación a niveles mínimos con las medidas de higiene antes descritas.
 
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